2. ESTUDIO DE SITUACIÓN Y NECESIDADES DE FORMACIÓN

2.1. Justificación de objetivos

De la misma manera que los resultados de una intervención en salud están condicionados por el análisis de la situación que se realice en su diseño, hacer recomendaciones sobre formación pasa por conocer la realidad y el contexto de la misma. No es posible plantear criterios de buena práctica para orientar y mejorar las acciones formativas sin el conocimiento previo de la situación y necesidades existentes. 

Por ello, es necesario en primer lugar conocer la ofertas de formación existente en nuestro país, tanto en la formación de pregrado como de postgrado y continuada para describir la situación de los distintos niveles de formación. La reflexión sobre la misma, junto con las aportaciones de las recomendaciones nacionales e internacionales, del marco teórico, legal y político, así como de la literatura científica y de nuestra propia experiencia, nos permitirá proponer criterios de buena práctica y hacer las propuestas que nos parecen más necesarias en estos momentos.

Los objetivos de este estudio son pues, los siguientes: 

  1. Conocer y describir la oferta formativa en educación y promoción de salud existente en la actualidad en nuestro país

  2. Analizar la situación y necesidades formativas que contribuyan a hacer recomendaciones y propuestas útiles en este tema para mejorar las actuaciones que se están llevando a cabo en este campo desde los distintos sectores implicados

2.2. Material y Métodos

Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre distintos aspectos relacionados con la formación en este tema, tanto de pregrado como de postgrado y continuada. 

Para la formación de postgrado se ha analizado la oferta formativa existente en el Estado español en el año 2001 según unos criterios de inclusión predefinidos (entidades académicas o instituciones de reconocido prestigio, carga lectiva superior a 10 créditos y existencia de programa docente especificado). Las variables objeto de estudio han sido: Institución académica u organización responsable de la expedición de la titulación, título obtenido al finalizar el itinerario formativo, currículum docente, destinatarios, metodología docente y criterios académicos.

En la formación continuada se han analizado las diferentes ofertas formativas de instituciones universitarias, INSALUD y servicios proveedores de salud de las diferentes CC.AA., administraciones locales, colegios profesionales, centros de formación de profesorado y de recursos pedagógicos, sindicatos, fundaciones, sociedades científicas, escuelas de salud pública y entidades sociales.

 

2.3. Resultados

2.3.1. Análisis de la oferta formativa

Formación pregrado. Actualmente, en las licenciaturas y diplomaturas relacionadas con las Ciencias Sociales, especialmente las Ciencias de la Salud y la Educación, los contenidos curriculares relacionados con la promoción y educación para la salud, no se contemplan en todas ellas, siendo, en la mayoría de los casos, asignaturas optativas o contenidos dispersos en otras asignaturas de ámbito más general.

Una revisión de 131 Planes de Estudios, publicada en el Informe SESPAS 2000 16, en la que se analizan todas las materias troncales con sus descriptores y las áreas de conocimiento a las que se adjudican, buscando en primer lugar el descriptor educación para la salud, en segundo lugar promoción de salud y, por último, áreas más amplias como Salud Pública, Medicina Preventiva y Educación en aspectos que guardan relación con la salud, medio ambiente y seguridad e higiene, entre otras, llega a la conclusión de que en la educación universitaria, la promoción y educación para la salud tienen una importancia curricular bastante “pobre” donde la hay, o no existe en diplomaturas donde debería haberla, en definitiva poca trascendencia curricular de la promoción y educación para la salud en los Planes de Estudio Universitarios.

Como hechos más significativos, en el mencionado estudio, el descriptor educación para la salud sólo aparece en las carreras de Medicina, Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Enfermería. En veterinaria y Farmacia, aparecen las áreas de Medicina Preventiva o Salud Pública, pero sin descriptores de promoción o educación para la salud. Igualmente, en otras licenciaturas o diplomaturas en las que se explica Salud Pública, como Ciencias Ambientales, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Relaciones Laborales y Trabajo Social, en los descriptores no aparece ni la educación para la salud ni la promoción de la salud, por lo que en estos casos dependerá de los Planes de estudio específicos de cada Universidad, la inclusión de los contenidos correspondientes de promoción y educación para la salud.

Llama mucho la atención que en ninguna de las especialidades de Magisterio exista la educación para la salud como troncalidad o descriptor. Únicamente en la Licenciatura de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte existe el contenido de Actividad Física y Salud, con un descriptor específico de Actividad Física para la Salud, adscritos a las áreas de Educación Física y del Deporte y Fisioterapia. No existen referencias en carreras como Educación Social, Psicología o Humanidades. 

Por nuestra parte, hemos intentado analizar la oferta formativa en el Consejo de Universidades. Sin embargo no hemos encontrado criterios generales para la configuración de las asignaturas troncales, así como recomendaciones para la oferta de asignaturas optativas, necesarias para la obtención de los correspondientes títulos universitarios, incluyendo los objetivos y contenidos en promoción y educación para la salud. 

Además de valorar la trascendencia curricular de la promoción y educación para la salud en los Planes de Estudio Universitarios, hemos intentado analizar la metodología utilizada y la evaluación llevada a cabo, llegando a la conclusión de que, en general, las asignaturas son eminentemente teóricas, con escasa aplicación práctica y predominando la evaluación de los estudiantes sobre objetivos cognitivos. 

El nuevo contexto y necesidades sociales exigen universalizar y generalizar la formación en promoción y educación para la salud, como asignaturas troncales, lo más deseable, o facilitando la elección de asignaturas optativas. Completar y mejorar la formación universitaria en estas disciplinas incrementará y mejorará los beneficios producidos por los futuros profesionales y, al mismo tiempo, evitará el esfuerzo organizativo y económico que supone la formación posterior, postgrado y continuada de los profesionales en ejercicio; en definitiva, la universidad ha de atender y adaptarse a las nuevas necesidades sociales y ofrecer, en los currículos universitarios, la formación necesaria para ello.

Como punto de partida se ha de valorar un estudio y análisis de las necesidades de formación, valorando el contexto, el marco político, administrativo y legal, en el que nos movemos, definiendo con precisión el papel de los futuros profesionales en la estrategia global de los sistemas sanitario y educativo. Las necesidades detectadas conducirían a un planteamiento más útil y real de los objetivos y contenidos formativos, especialmente las habilidades necesarias para el desempeño de las funciones profesionales que se desean y esperan de todas las profesiones implicadas en la promoción y educación para la salud.

Sería conveniente, en este primer momento, revisar y actualizar los contenidos de promoción y educación para la salud de las diversas titulaciones universitarias de las ciencias de la salud o relacionadas con ellas, como medicina, enfermería, trabajo social, psicología, pedagogía y magisterio, entre otras, teniendo un carácter prioritario magisterio y pedagogía. Hemos de tener en cuenta que sobre los futuros profesionales de magisterio recae la mayor responsabilidad para el desarrollo de la educación para la salud en la escuela, instrumento esencial para la prevención, en la niñez y juventud, de los problemas de salud de la población adulta.

Formación postgrado. La formación de postgrado se corresponde con los estudios posteriores a la licenciatura o diplomatura inicial, y su finalidad es adquirir un cierto grado de especialización en una determinada materia o área de trabajo. Es un concepto amplio englobando actividades educativas para profesionales que están en formación de tercer ciclo, donde el desarrollo de competencias comprende también ámbitos no médicos como aptitudes personales, sociales y de gestión. 

La LOU 17, en su artículo 34.3 posibilita a las universidades, en uso de su autonomía, la impartición de “enseñanzas conducentes a la obtención de otros títulos y diplomas, además de aquellos que tienen validez en todo el territorio nacional y cuyas directrices generales son establecidas por el Gobierno. 

El Real Decreto 1496/1987, de 6 de noviembre sobre obtención, expedición y homologación de títulos universitarios desarrolla en su sección 2ª el citado artículo bajo la denominación de diplomas y títulos propios de las universidades, estableciendo las condiciones generales para su expedición. Por su parte el Real Decreto 778/1998, de 30 de abril, regulador del tercer ciclo de estudios universitarios y otros estudios de postgrado insiste, en su artículo 17 (RD 185/1985), en la capacidad de las universidades para impartir enseñanzas de postgrado y otorgar títulos o diplomas a quienes superen dichas enseñanzas, todo lo cual se refrenda en la reciente Ley Orgánica de Universidades. 

Las enseñanzas de postgrado y especialización son, por su propia naturaleza, sumamente adecuadas para configurar estudios propios de la universidad, cuya superación se acredita mediante un título propio de la misma. 

Las enseñanzas de postgrado y de especialización requieren, tanto en sus contenidos como en su metodología, alta flexibilidad, adecuación específica y rapidez de respuesta a las necesidades y demandas del entorno social, características asumibles por cada universidad respecto a su entorno concreto.

En concordancia con el artículo 7º del Real Decreto 1496/1987 de 6 de noviembre y de acuerdo con el Convenio Interuniversitario sobre Estudios de Postgrado de mayo de 1991, se reconocen las siguientes titulaciones: 

El título propio correspondiente a enseñanzas de postgrado de mayor duración y nivel se denominara Magister Universitario o Máster Universitario, pudiendo cada universidad utilizar cualquier denominación, según conveniencia, y entendiéndose que ambas designan el mismo título propio. 

Máster o Magister : Corresponde a un ciclo universitario de formación de postgrado. Las enseñanzas conducentes a tal titulación comprenderán, al menos 50 créditos, y su duración lectiva será, al menos, de un año académico, sin perjuicio de dicho mínimo absoluto, se adoptará como criterio de referencia en su diseño, la extensión de dos cursos académicos. Se orienta a titulados universitarios de 2º ciclo, licenciados y excepcionalmente titulados de 1.er ciclo cuyas titulaciones guarden conexión con las enseñanzas especializadas de título propio. Están especialmente dirigidos a la aplicación profesional y se consideran cursos de especialización de postgraduados. 

Además del citado título, una universidad podrá establecer otros títulos propios de la misma que acrediten enseñanzas de postgrado o de especialización para los cuales exigirá como requisito previo una titulación universitaria. Asimismo la universidad podrá acordar la admisión a dichas enseñanzas de profesionales directamente relacionados con la correspondiente especialidad y que reúnan los requisitos establecidos de conformidad en lo establecido en el artículo 7.1 del Real Decreto 1496/1987 de 6 de noviembre; es decir acreditar la superación del Curso de Acceso a la Universidad o Formación Profesional de 2º Grado, o en su defecto, podrán acceder las personas mayores de 25 años a través de las pruebas o criterios específicos que la universidad establezca a tal efecto. Dichos títulos son: 

Especialista o experto universitario : está concebido para titulados universitarios de primer o segundo ciclo, y excepcionalmente para aquellas personas que reúnan los requisitos habituales de acceso a la universidad y que, además, sean profesionales directamente relacionados con la especialidad que otorgue el título. Estos estudios versan sobre materias del saber dirigidas a la aplicación y especialización profesional. Su duración es superior a 20 créditos. 

Asimismo, y de acuerdo en lo establecido en el mencionado Convenio Interuniversitario, para cursos de postgrado y otras enseñanzas propias de la universidad, los programas educativos de duración superior o igual a 15 créditos conducen a la obtención de un Diploma de Postgrado si se superan con aprovechamiento las evaluaciones previstas en el programa.

Por último, algunas universidades ofertan actividades formativas de una duración inferior a 15 créditos que posibilitan la obtención de un Certificado de Aprovechamiento

Para todos los programas se considera que 1 crédito es el conjunto de 10 horas lectivas o el que establezca cada Junta de Gobierno, a propuesta de la comisión de Postgrado y otras enseñanzas. 

En concordancia con la diferencia de objetivos y de definición académica entre el doctorado y los estudios de postgrado, las universidades establecerán una distinción nítida entre ambas enseñanzas, de forma que ambos ámbitos de formación no se confundan y atiendan a sus objetivos específicos. Dicha distinción ha sido respetada por el grupo de trabajo en este documento y a tal efecto no se han considerado, a tenor de lo manifestado, los estudios conducentes a la obtención del grado de Doctor o el Título de Especialidad. 

Aunque se desprende, como en el caso de la formación continuada, que la formación de postgrado es en algunos aspectos responsabilidad de cada profesional, ya que es el más capacitado para identificar sus necesidades de formación, en todos los sistemas modernos de prestación sanitaria y social, caracterizados por la participación de terceros, empresarios u otros organismos de gestión o financiación, la responsabilidad de la formación de postgrado puede incumbir igualmente a esta tercera parte. 

La institución o empresa donde el profesional presta sus servicios, tiene la responsabilidad de proporcionar un entorno de trabajo que reconozca debidamente las necesidades formativas, y debe inducir y estimular a los profesionales para que se formen en las diferentes competencias surgidas de un correcto análisis de necesidades. 

De acuerdo con las definiciones citadas, el grupo de trabajo ha analizado la oferta docente existente en el Estado español, en el ámbito de la formación postgrado en promoción y educación para la salud. Para ello se han tenido en cuenta los criterios de inclusión y se han estudiado las variables que se describen en la Tabla 5. Por otra parte, en la Tabla 6 se muestran las entidades analizadas que han ofertado cursos de postgrado, de una duración superior a 100 horas, durante el año 2001, y que se describen con mayor detalle en el ANEXO a este documento.

En el análisis de la oferta formativa de postgrado hemos encontrado que: 

  • Algunas ofertas docentes no especifican a quién van dirigidas.

  • El acceso a la formación presenta gran variabilidad de criterios de exclusión desde los más restringidos a los más abstractos.

  • Algunas ofertas carecen de programa docente.

  • Existe gran variabilidad en el número de créditos y la titulación que se obtiene al realizarlos.

  • Las cargas lectivas de los diferentes módulos, aun en el caso de coincidir los epígrafes, poseen gran variabilidad.

  • Existe una gran variabilidad en el contenido docente en ofertas que otorgan la misma titulación.

Tabla 5. Criterios de inclusión y variables estudiadas de las ofertas docentes

 

Criterios de inclusiónVariables estudiadas
  • Entidades académicas o instituciones de prestigio reconocido
  • Carga lectiva superior a los 10 créditos
  • Existencia de programa docenteespecificado
  • Institución académica u organización responsable de la expedición de la titulación
  • Título obtenido al finalizar los estudios
  • Currículum docente
  • Destinatarios
  • Metodología docente
  • Créditos académicos

 

Tabla 6. Entidades que oferta cursos postgrado de duración superior a 100 horas 

 

  • Centro Universitario de Salud Publica. Universidad Autónoma de Madrid.
  • Escuela Nacional de Sanidad. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid.
  • Escuela Andaluza de Salud Pública. Granada.
  • Escuela Valenciana de Estudios de la Salud. Generalitat Valenciana.
  • Universidad Nacional de Educación a Distancia.
  • Instituto de Ciencias de la Educación y de la Salud. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Departamento de Enfermería Comunitaria y Salud Pública. Universidades de Lleida y Girona.
  • Departamento de Enfermería de Salud Pública, Maternoinfantil y Psiquiatría. Universidad de Barcelona.
  • Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias. Fundación Rey Alfonso XIII.

 

  • Variabilidad en la metodología docente (a distancia, presencial, mixto).

  • Algunos contenidos docentes no se adaptan al ámbito geográfico y extrapolan experiencias o contenidos de comunidades o instituciones con características sociodemográficas no comparables.

  • El coste presenta gran variabilidad.

Por otra parte, se constata que algunas entidades facilitan una titulación superior por haber realizado diferentes módulos de menos de 40 horas y que los contenidos de los mismos no guardan ninguna relación. Se aprecia que simplemente se incentiva la matrícula y se facilita una titulación en promoción de la salud que no se corresponde con los contenidos de los cursos ofertados.

Formación continuada. La formación continuada, generalmente con una carga lectiva inferior a 100 horas, va dirigida a profesionales y agentes de salud en ejercicio y su finalidad es mantener, actualizar y desarrollar competencias profesionales, y responder así a la evolución de las necesidades y demandas en salud, que surgen en los diferentes sectores que prestan servicios en el ámbito de la promoción y educación en salud. 

En los Servicios de Salud de nuestro país, y en sus diferentes Comunidades Autónomas, existen diferentes estrategias y planes de formación continuada, en los que en general la formación en promoción y educación para la salud no tiene un carácter prioritario, aunque la prioridad ha sido variable a lo largo del tiempo. 

Diversas instituciones y entidades ofertan actividades de formación continuada en promoción y educación para la salud: universidades, estructuras de docencia del INSALUD y de las diferentes Comunidades Autónomas, ayuntamientos, colegios profesionales, centros de profesores y recursos, sindicatos, fundaciones, sociedades científicas, escuelas de salud pública y entidades sociales. 

El tipo de profesionales a quien se dirige la formación continuada suele ser diverso: enfermería, trabajo social, medicina, educación formal y no formal, psicología y otros. Son profesionales tanto de servicios de atención primaria de salud y de otros servicios sociosanitarios y educativos, como servicios sociosanitarios dedicados a temas específicos (sexualidad, drogas, SIDA, adolescencia y juventud, mujeres, ancianos, migraciones…), servicios sociales, centros escolares y otros, así como de Entidades de Iniciativa Social (ONG, Asociaciones y grupos de distintos tipos). 

La oferta es tan diferente y amplia, y el número de horas docentes, contenidos, aspectos organizativos, metodología didáctica, evaluación y titulación obtenida, tan diversos, que no ha sido posible, por este grupo de trabajo, realizar un análisis comparativo desde el punto de vista cuantitativo.

No obstante, sí es posible destacar algunos aspectos que emergen de un análisis cualitativo de la misma y que figuran a continuación. Existen pocos planes de formación continuada a medio y largo plazo en este tema. La oferta es dispar desde los diferentes proveedores de formación y no parece haber una coordinación que favorezca un planteamiento racional de la misma para abordar globalmente las necesidades de los diferentes sectores. 

Raramente se han realizado análisis globales y sistemáticos de necesidades formativas. En cuanto a objetivos, contenidos y metodologías formativas, los programas incluyen contenidos más teóricos que prácticos, objetivos cognitivos y metodologías expositivas, coexistiendo esto con todo lo contrario. El número de horas es frecuentemente escaso para alcanzar objetivos de capacitación. Los planteamientos de evaluación, cuando los hay, contemplan sobre todo la evaluación de resultados, en términos de cuestionarios pretest y postest, de conocimientos adquiridos, más que evaluar además aspectos de proceso y estructura, y contemplar instrumentos también cualitativos. 

Existe en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud una Comisión de Formación Continuada que acredita las acciones formativas por medio de comisiones profesionales establecidas para medicina, enfermería, veterinaria y farmacia. Los parámetros de valoración, establecidos mediante un formulario, no contemplan los planteamientos de intersectorialidad e interdisciplinariedad , necesarios para las intervenciones de promoción de salud. Resulta paradójico que en estas comisiones la multiprofesionalidad esté excluida, siendo más bien castigada, por cuanto la actividad dirigida a más de un colectivo no suele ser acreditada.

 

2.3.2. Análisis de las necesidades de formación

Identificar necesidades formativas es uno de los pilares fundamentales en la planificación de programas de formación continuada. 

La necesidad formativa puede entenderse como la diferencia entre el desempeño óptimo definido de forma normativa, de acuerdo a los conocimientos científico-técnicos o normas no escritas del buen hacer profesional, en su caso, y el desempeño actual o real. 

Es importante tener en cuenta que los conocimientos científico-técnicos se multiplican con una velocidad vertiginosa. Se estima que cada 10-15 años se duplica la información y en el período de una vida activa (35-40 años) se multiplica por 10. Los cambios en las necesidades de la población en salud en los últimos años también son grandes y parecen seguir esta tendencia durante el siglo que comienza. Esto es especialmente importante en el caso de la promoción y educación para la salud, la mayoría de cuyo corpus teórico y expansión ha tenido lugar en todo el mundo en los últimos 15 años, en relación, entre otros factores, con los cambios en las causas de morbimortalidad en las sociedades occidentales 18.

Los diversos destinatarios tienen diferentes necesidades formativas, según su formación de pregrado y postgrado, profesión, sector en que trabaja y otros factores. En conjunto, las profesiones más frecuentemente implicadas son enfermería, trabajo social, educadores en distintos ámbitos, medicina, psicología, pedagogía… Una parte de las necesidades son comunes debido a la novedad de los planteamientos de la promoción de salud y a su interdisciplinariedad. 

Recientes estudios europeos 19 describen que, para el conjunto de agentes sociales implicados en la promoción de salud, las necesidades de formación se centran en dos grandes áreas: nuevos enfoques y teorías interdisciplinares de la promoción de salud y actitudes y habilidades de comunicación (comunicarse, cooperar con los medios de comunicación, organizar conferencias, talleres y otros eventos públicos), de abogacía (analizar y comprender la diversidad social, política, económica y cultural, tanto en ámbitos amplios como reducidos, buscar oportunidades políticas, hacer presión en pos de una causa) y de trabajo con otros (crear acuerdos de colaboración, cooperar, reconocer potencialidades de otros campos y áreas). Serían útiles más estudios e investigaciones sobre necesidades de formación en diferentes servicios sociosanitarios así como entidades sociales.

Según diferentes autores e instituciones 20,21, distintos factores se asocian con las necesidades de formación continuada. Por una parte, las prioridades de las administraciones sanitarias y sociales, el tipo de cartera de servicios, los valores y demandas sociales, los valores y modelos de las y los profesionales, etc. Y, por otra, las dificultades asociadas al tratarse de una tarea nueva y compleja, que supone un acercamiento a disciplinas nuevas (antropología, sociología, pedagogía, medicina, psicología...), y que requiere aprendizajes y cambios de actitudes, habilidades y roles, etc.

Un factor fundamental es la ausencia o escasez de la formación de pregrado en estos temas, especialmente en medicina, aunque trabajo social disfruta de una mayor formación de pregrado, enfermería los va incorporando, y ocupan un espacio curricular variado, aunque nunca amplio, en otras profesiones, así como la escasez de la formación de postgrado que la palie. La formación de postgrado se oferta más frecuentemente en información y educación para la salud que en promoción de salud. 

Las investigaciones sobre las necesidades de formación de profesionales y agentes sociales en promoción de salud apuntan, por una parte, al escaso conocimiento sobre el campo teórico de la misma, además de no identificarla, a veces, especialmente en el caso de medicina 22, con sus tareas y funciones. Además, el modelo de salud es más bien biologicista y centrado en la enfermedad, más que de salud positiva con dimensiones biológicas, psicológicas y sociales.

En este sentido, en algunas profesiones se detectan necesidades relacionadas con el manejo de modelos socioculturales relacionados con los problemas de salud (edad, belleza, enfermedad...) y relacionadas con el desarrollo personal y salud (autoestima, aceptación de la enfermedad, habilidades de afrontamiento de problemas o habilidades sociales). En otras profesiones se detectan más carencias relacionadas con aspectos biológicos.

Respecto a la programación, a pesar de los avances, son aún frecuentes en este tema las actividades espontáneas y esporádicas más que las sistemáticas y programadas. En las condiciones y planteamientos de trabajo actuales, es fácil experimentar dificultades para investigar las necesidades psicosociales en salud, así como para conocer y relacionarse de forma par y cooperativa con otros servicios y con los grupos y asociaciones de la comunidad. El trabajo en promoción de salud requiere un repertorio de actitudes y habilidades que no suelen ser parte habitual de las competencias profesionales. Se manejan modelos de evaluación cuantitativos más que cualitativos. 

Respecto a los instrumentos para realizar actividades de promoción de salud, se va avanzando un poco en la incorporación al bagaje teórico de algunos profesionales de las teorías del aprendizaje significativo, los enfoques de pedagogía activa y relación de ayuda. A pesar de ello todavía es importante el peso de las teorías de pedagogía tradicional, presuponiendo la secuencia información-comportamiento. Sí se suele disponer de habilidades para la realización de charlas, pero menos de otros tipos de técnicas educativas activas. Como actitudes asociadas al rol de educador, se suelen utilizar más bien actitudes directivas y de experto, propias de la pedagogía tradicional.

La formación en entrevista individual suele ser más bien diagnóstica o terapéutica, y varía en las distintas profesiones. Se considera necesario avanzar más en modelos estructurados de conducción de reuniones. No se oferta apenas formación en habilidades de elaboración de materiales informativos y uso de los medios de comunicación social. 

Respecto a la situación y necesidades de formación continuada en educación y promoción de salud de los Servicios de Atención Primaria de Salud, que ocupan un importante papel en la promoción de salud, se puede decir, en primer lugar, que el trabajo en el área asistencial es claramente prioritario al trabajo en promoción de salud. 

Existen en conjunto en el trabajo en prevención y promoción de salud en los Centros de salud cuatro tipos de intervenciones: información/consejo, educación para la salud individual, grupal, y promoción de salud, siendo la frecuencia con que suelen realizarse en este orden. Los grupos y problemas o temas que se abordan podrían encuadrarse en tres grandes áreas: 1) problemas de salud; 2) riesgos y estilos de vida, y 3) transiciones vitales o crisis psicosociales. Entre ellas, también el orden de frecuencia es el descrito. 

Aun con las dificultades que lleva consigo cualquier clasificación, podemos hablar de tres tipos de centros de salud (Tabla 7), en relación con distintos grados de desarrollo del trabajo en promoción de salud. El primero se centra fundamentalmente en un modelo informativo biologicista e individual, dentro de la consulta. El segundo se centra en un modelo de educación, sobre todo grupal, incluye aspectos biopsicosociales y se realiza en la consulta y en el Centro de Salud. El tercero avanza hacia un modelo de promoción de salud, biopsicosocial, que trabaja sobre el entorno social además de con la persona, manteniendo una colaboración intersectorial con otros servicios y también con diversos grupos de la comunidad y se desarrollan proyectos de promoción de salud.

Tabla 7. Tipos de Centros de salud según su trabajo en promoción de la salud

 

 Tipo 1Tipo 2Tipo 3
Temas/grupos con quien se trabaja
  • Problemas de salud
  • Problemas de salud
  • Estilos de vida
  • Transiciones vitales
  • Problemas de salud
  • Estilos de vida
  • Transiciones vitales
Enfoque de salud
  • Biologicista
  • Incluye aspectos psicosociales
  • Biopsicosocial
Dirigido a
  • La persona
  • La persona
  • La persona y el entorno
Ámbito
  • Consulta
  • Consulta y Centro y Centro de Salud
  • Consulta, Centro de de Salud Salud y comunidad
Actividades
  • Consejo/información
  • Educación para lasalud grupal
  • Varias estrategias de Promoción de Salud

 

Podemos concluir que las necesidades de formación son pues diversas en los diferentes servicios y entidades sociales, y en los distintos profesionales, según la formación a la que han podido acceder, la experiencia y otros factores. Las principales áreas de necesidades comunes a los diferentes tipos de profesionales y servicios constan en la Tabla 8.

Tabla 8. Principales áreas de necesidades de formación en promoción de salud

 

  • Bases teóricas de la Promoción de Salud
  • Aspectos biopsicosociales de procesos de salud/enfermedad
  • Preparación de intervenciones de Promoción de Salud
  • Realización de intervenciones de Promoción de Salud