Informar y educar, postura clave para prevenir el consumo de drogas entre
los jóvenes.
No se pretende un intento arbitrario de convencer sobre la necesidad de
adoptar un estilo de vida impuesto desde arriba, o desde fuera. Se pretende el
fortalecimiento de los vínculos familiares y la clarificación de la postura
familiar en relación al consumo de drogas.
La adopción de una serie de medidas pueden mejorar el clima familiar, y
generalizarse a otros entornos como la escuela debiendo perdurar en el tiempo,
y constituyen la clave para prevenir el consumo de drogas entre los
jóvenes:
- Impulsar una cultura del ocio sin utilización de drogas dirigida a los
adolescentes y jóvenes. Los jóvenes deben ser los protagonistas de ese ocio en
todos los sentidos.
-
Informar
y educar a los ciudadanos, especialmente niños y jóvenes, para que
desarrollen estilos de vida positivos, saludables y autónomos.
-
Prevenir el consumo de sustancias psicoactivas entre los jóvenes y
concienciar sobre el impacto que tienen en la salud el cannabis y la cocaína,
solos o en combinación con otras drogas, aún cuando estos consumos se realicen
de forma esporádica.
- Una imagen positiva de los jóvenes en los contenidos dirigidos a ese
colectivo podría ser más eficaz que los mensajes negativos o moralizantes o
excesivamente relacionados con la prohibición de los consumos.
- Trasmitir la importancia del diálogo con los hijos mediante el que se
formulen críticas constructivas, no dejándose arrastrar por la ira y la rabia,
no acogerse a la “prohibición”, sino a la información, y la inculcación de
actitudes saludables frente a las drogas.
- Supervisar la conducta de los hijos en un clima de buena relación,
provocando la decisión compartida por ambos, hijos y padres, en la toma de
postura ante las drogodependencias. Compartir, decidir y hacer las cosas
juntos.
- Fortalecer el papel social de los profesores y educadores.
- Modificar los factores de riesgo y de protección del entorno familiar, para
prevenir el abuso de drogas en los preadolescentes mediante la mejora de las
habilidades educativas de los padres, comunicación, establecimiento de normas y
supervisión de la conducta.
- Factores de riesgo:
- Falta de supervisión de la conducta de los hijos
- Escasa definición y comunicación de normas y expectativas de conducta para
los hijos
- Pautas de disciplina inconsistentes o muy severas
- Debilidad de los vínculos afectivos entre padres e hijos
- Pobreza en la comunicación y la interacción padres-hijos
- Presencia de conflicto familiar
- Actitudes y conductas familiares favorables al consumo de drogas
- Otros factores de riesgo que pueden mitigar los padres:
- Asociación con amigos o compañeros consumidores
- Iniciación temprana en el consumo de sustancias
- Bajo grado de compromiso con la escuela
- Factores de protección familiar:
- Los padres juegan el papel de mediadores de la conducta de los hijos, y
tienen que participar e implicarse activamente.