El humo ambiental del tabaco es un riesgo para la salud de la población en
general, y en especial para la población no fumadora.
Las consecuencias del daño ocasionado para la salud de los no fumadores,
especialmente niños y embarazadas, por el aire contaminado por el humo del
tabaco son algo más que "molestias".
Fomentar la existencia de espacios sin humo y concienciar que el respeto de
dichos espacios favorece a todos.