PROTEGER LA SALUD
Para hacer frente a los riesgos derivados del humo de tabaco en el ambiente,
se recomienda la reducción significativa de “la concentración de todos los
contaminantes conocidos como peligrosos hasta un nivel aceptable”. Entre la
totalidad de Instituciones Sanitarias competentes en la materia, existe unánime
consenso sobre la necesidad de protección completa de la exposición al aire
contaminado por el humo del tabaco (ACHT). Potencialmente existen dos
formas de reducir la exposición al ACHT: los sistemas de ventilación potentes
o el desarrollo de medidas legislativas.
- Los actuales sistemas de ventilación son ineficaces frente a muchos
componentes del ACHT, dado que si bien retiran eficazmente las partículas de
los componentes del tabaco en suspensión, no consiguen eliminar los gases
contaminantes. Por tanto, a pesar de que existen algunos sectores industriales
que proponen el desarrollo de sistemas de ventilación, como medida eficaz para
limpiar el ACHT en locales cerrados, no es opción con base científica
aceptable (Ontario Tobacco Research Unit, 2001; Health and Safety
Authority, 2004).
- En este marco,
la
legislación protectora
frente al ACHT y el desarrollo de un reglamento
que facilite y asegure su cumplimiento, son las únicas medidas disponibles para
conseguir una protección eficaz de la población en los lugares públicos
cerrados, y en particular en los laborales. Los llamados “acuerdos voluntarios”
para regular el consumo de tabaco en empresas, no se han mostrado eficaces como
medidas de protección frente al ACHT (Repace, 2000; Health and Safety
Authority, 2004).
ESPECIAL PROTECCIÓN DE LOS
MENORES : población infantil, adolescente y joven, en situaciones
habituales donde respiran el humo del tabaco:
-
Padres y madres en el hogar, celebraciones familiares, etc. la
importancia del papel modélico y su influencia en el inicio.
-
Mujeres embarazadas. Es recomendable no fumar durante el embarazo y
no compartir espacios con humo ambiental del tabaco, por las repercusiones en
la salud del feto y de la madre.
-
Centros sanitarios y docentes. El objetivo de estos centros y el
papel modélico de los profesionales sanitarios y docentes, como adultos
formados y observados de referencia, suponen una influencia en el conjunto de
la sociedad.
-
Personajes públicos y líderes sociales. Tienen una influencia
social, especialmente en los niños, adolescentes y jóvenes, como pone de
manifiesto su utilización en spots publicitarios destinados a este sector de
población. Los representantes políticos tienen un papel de responsabilidad de
sus actos ante la sociedad.
-
En espacios comunes: Centros sociales y de ocio, discotecas para
menores, oficinas con atención al público, centros administrativos, etc. Se han
de mantener un ambiente libre de humo de tabaco, lo que supone un beneficio
para todos.
-
En restaurantes y bares. Un ambiente contaminado por el humo
ambiental del tabaco son numerosos los problemas que ocasiona a la infancia y
adolescencia , no sólo en cuanto a la salud, también en cuanto a aspectos
relacionados con facilitar el inicio, contemplar a sus mayores fumando, como
situación de normalidad, de compartir y disfrutar.
Lo normal es no fumar .
(Programa para dejar de fumar)
Se debe hacer frente a las múltiples y diversas estrategias que la industria
tabaquera ha diseñado para conseguir que el consumo de tabaco alcance niveles
muy altos de aceptación social.
- “Derecho a la libertad de fumar”. Los derechos de los españoles se
encuentran recogidos en la Constitución, como el derecho a la salud. Fumar no
es un derecho, es un acto, que en general no se hace en libertad, puesto que se
comienza a fumar en la adolescencia (antes de que se puedan conocer los riesgos
de fumar) y se continúa con la dependencia tabáquica por el alto efecto
adictivo de la nicotina.
- “Hay que ser tolerantes”. Esta frase se extendió intencionadamente para
acallar cualquier intento de defensa del derecho a la salud, para neutralizar
toda discrepancia con el uso del tabaco. Siempre ha sido empleada para imponer
el humo del tabaco a la población no fumadora.
- “No se ha demostrado que respirar aire con humo de tabaco desarrolle
enfermedades”. Todas las organizaciones médicas y científicas incluyendo la OMS
han concluido que respirar aire contaminado por el humo del tabaco causa graves
enfermedades y muerte a la población no fumadora.
- “Los fumadores no somos apestados”. La Ley protege la salud de toda la
población y además, para la población fumadora establece medidas de ayuda para
el abandono de su dependencia. La lucha es frente al tabaco, como producto de
consumo que mata con su uso.
- “El Gobierno no tiene porqué regular el consumo de tabaco”. El Gobierno
tiene la responsabilidad y la obligación de proteger la salud y seguridad
públicas, tal y como obliga al uso del cinturón en los vehículos, máxime en el
caso de tabaco, cuando su uso afecta a la salud no sólo a la salud de la
persona que fuma.
- “El Estado ingresa mucho dinero con los impuestos del tabaco”. Los
impuestos sobre el tabaco no llegan ni de cerca de pagar el daño causado por su
uso. El gasto sanitario debido a las enfermedades que ocasiona es mucho mas
elevado, sin mencionar los costes y perjuicios personales, familiares, sociales
y de años de vida perdidos.
- “En España siempre copiamos lo de fuera”. No se trata de una moda
importada. El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS es un
movimiento mundial para hacer frente común a esta epidemia silenciosa llamada
tabaquismo y las Directivas de la Unión Europea son de obligado
cumplimiento.
Estos argumentos lanzados en su día por la industria tabaquera han sido
asumidos en gran medida por la propia población fumadora para imponer su
dependencia (que llaman libertad de fumar) al derecho a la salud de la
población, máxime en el caso de los menores que se ven sometidos al humo
ambiental del tabaco y a la influencia de ver fumar con normalidad a los
adultos que les rodean. Se debe avanzar hacia una sociedad libre de tabaco
donde la norma social sea no fumar, y fumar un acto (no es un derecho)
particular, privado.