Cuando hablamos de agua de consumo humano nos referimos a:
Las aguas utilizadas para beber, cocinar, preparar alimentos, higiene personal y para otros usos domésticos.
Las utilizadas en la industria alimentaria (elaboración de alimentos y limpieza de superficies).
Las suministradas en una actividad comercial o pública (ej: tiendas, centros comerciales, hoteles, casas rurales, restaurantes etc.), con independencia del volumen de agua suministrado.
Sin embrago, los siguientes tipos de aguas quedan fuera del alcance de esta definición:
Aguas de bebida envasadas.
Aguas medicinales.
Aguas mineromedicinales de establecimientos balnearios.
Aguas que no afecten a la salud de los consumidores.
Aguas de la industria alimentaria, que no afecten a la salubridad del producto alimenticio (ej: aguas de circuitos cerrados)
Aguas de un abastecimientos que suministre como media menos de 10 m 3 diarios de agua y no tenga una actividad comercial, salvo que se perciba un riesgo potencial para la salud de las personas derivado de la calidad del agua.