• El Departamento tratará de poner en marcha lo antes posible esta medida, que siguiendo la normativa vigente sólo se aplica en la actualidad en las zonas de atención al público
• Se prevé la creación en el Ministerio de espacios para fumar, que deberán cumplir unos requisitos que impidan que la contaminación por humo afecte a los no fumadores
• En el último año, más de 60.000 personas han fallecido en España como consecuencia del tabaco, que es ya la principal causa de enfermedad y muerte evitable en nuestro país
• Se reduce el consumo de tabaco entre los hombres, pero sigue aumentando el número de fumadoras mujeres, que ha pasado del 23% en 1987 al 27% en 2001, especialmente entre las más jóvenes
• Los españoles empiezan a fumar cada vez más jóvenes, lo que hace necesario seguir fomentando las políticas de prevención. La edad media de inicio en este hábito se sitúa en los 13,1 años, con un consumo medio diario de 7,4 cigarrillos
• Con el lema “Tabaco y Pobreza”, la OMS intenta sensibilizar este año acerca de los costes económicos y sociales que genera el consumo de tabaco, y su especial incidencia en los países menos desarrollados
28, may.04.- La Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha anunciado esta mañana que acordará con los representantes de los trabajadores la declaración lo antes posible del Ministerio como zona libre de humos, una medida que hasta el momento, y siguiendo la legislación vigente, sólo se aplica en las zonas de atención al público.
La Ministra ha hecho este anuncio en la rueda de prensa con motivo de la celebración, el próximo lunes, 31 de mayo, del Día Mundial Sin Tabaco 2004, que este año lleva el lema de “Tabaco y Pobreza”. En el acto han estado también presentes representantes del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), de la Asociación Española contra el Cáncer y de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC).
Como ha recordado la Ministra, “el tabaquismo es la principal causa de enfermedad y muerte evitable en nuestro país, y constituye una de las prioridades para la salud pública”, por lo que es imprescindible continuar con las políticas de prevención de este consumo, que provocó en el último año más de 60.000 muertes en España.
SANIDAD, MINISTERIO LIBRE DE HUMOS
El proyecto de que el Ministerio de Sanidad y Consumo sea declarado zona libre de humos está en sintonía con las diferentes medidas que se han venido tomando en los últimos años. De hecho, el Gobierno aprobó ya en 1988 y 1999 dos Reales Decretos cuyo objetivo era evitar la exposición de la población al aire contaminado por el humo del tabaco. En nuestro país se atribuyen un mínimo de 700 muertes al año entre no fumadores por la exposición directa al aire contaminado por el humo del tabaco en centros de trabajo o de ocio.
Estos Reales Decretos limitaban el consumo de tabaco en los medios de transporte colectivos; cualquier área laboral donde trabajen mujeres embarazadas; centros sanitarios y docentes; zonas de las Administración Pública destinadas a la atención directa al público; centros de atención social; locales donde se manipulen alimentos (excepto en los destinados al consumo de los mismos); salas de uso público, lectura y exposición; locales comerciales cerrados; salas de teatro, cine y otros espectáculos públicos y deportivos siempre que se realicen en locales cerrados; ascensores y elevadores; y lugares donde el humo del tabaco se pueda asociar a un contaminante industrial con mayor riesgo para la salud del trabajador.
El Plan Nacional para la Prevención y Control del Tabaquismo, aprobado en el año 2003, fijó como una de sus prioridades que, además de estos espacios, se limitara también el consumo de tabaco en los centros de trabajo.
Siguiendo estas indicaciones, el Ministerio quiere avanzar en esta línea declarando todos sus edificios como zonas libres de humo. Hasta el momento, y siguiendo la normativa vigente, la prohibición de fumar en el Ministerio afecta exclusivamente a los lugares destinados a atención al público. Cuando entre en vigor esta medida, se habilitarán también espacios para fumar, que estarán perfectamente señalizados y acondicionados para evitar que la contaminación por humo pueda afectar al resto de trabajadores.
RADIOGRAFÍA DEL TABAQUISMO EN ESPAÑA
En la rueda de prensa, la Ministra de Sanidad y Consumo ha desglosado los principales datos estadísticos relacionados con el consumo de tabaco en nuestro país.
• Prevalencia del consumo de tabaco.- Según la última Encuesta Nacional de Salud, la prevalencia del consumo de tabaco en la población mayor de 15 años era del 34,4% en 2001. Esta cifra ha descendido en comparación con la anterior encuesta, realizada en 1987, cuando el porcentaje era del 38,4%.
• Diferencia por sexos.- Al analizar la evolución del tabaquismo en España en el periodo 1987-2001, se observa un sensible descenso en el consumo de tabaco por parte de los varones (ha pasado del 55 al 42,1%). Sin embargo, los datos referidos a las mujeres son menos esperanzadores, ya que se ha producido un aumento del 23 al 27,2%. Este incremento es especialmente significativo entre las mujeres con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años, entre quienes la prevalencia es del 42,7%, superior a la de los hombres de ese mismo grupo de edad (40,8%).
• Edad de inicio en el consumo de tabaco.- Según datos de la Encuesta de Conductas de Salud en Escolares 2002-2003, la edad media de inicio en este hábito se sitúa en los 13,1 años, con un consumo medio diario de 7,4 cigarrillos. Los datos comparados muestran que, con el paso de los años, la edad de inicio es cada vez menor, lo que hace necesario redoblar los esfuerzos en las políticas de prevención.
• Incidencia en enfermedades y fallecimientos.- El tabaco ha provocado en el último año en nuestro país la muerte de más de 60.000 personas y el tabaquismo es la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte evitable en España. Además, el 25% de las muertes atribuidas al tabaco se producen prematuramente. Las principales causas de muerte atribuidas al consumo de tabaco son: cáncer de pulmón (26,5%), enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC (20,9%), cardiopatía isquémica (12,8%) y enfermedades cardiovasculares (9,2%).
La incidencia de mortalidad es especialmente virulenta entre los varones. Según un estudio del año 1998, el 92,5% de las muertes por consumo de tabaco fueron entre los hombres y tan sólo el 7,5% en las mujeres. Sin embargo, esta tendencia puede estar cambiando a la vista de que cada vez son más las mujeres que se inician en el hábito tabáquico, con el consecuente aumento de patologías y fallecimientos entre las fumadoras. De hecho, según datos del año 2000, en la última década la tendencia de la mortalidad por tumor maligno de pulmón ha experimentado un aumento del 22% en las mujeres frente a un 2% en hombres.
LUCHA CONTRA EL TABACO A NIVEL
INTERNACIONAL
Conscientes de la importancia de luchar contra el tabaquismo, los 192 países miembros de la Organización Mundial de la Salud adoptaron en 2003 el Convenio Marco para el Control del Tabaco. Se trata del primer tratado internacional de salud pública que tiene como objetivo “proteger a las generaciones presentes y futuras contra las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas del consumo de tabaco y de la exposición al humo de tabaco”. La Comisión y la Presidencia europea fueron los primeros signatarios de este Convenio, a los que se unieron 28 países, entre ellos España.
En nuestro continente, la OMS ha querido reforzar este convenio con el desarrollo de una Estrategia Europea para el Control del Tabaquismo. Además, también desde la Unión Europea se viene trabajando en esta línea, estableciendo la regulación de los contenidos de los productos del tabaco y su etiquetado, y estudiando el control de la publicidad, patrocinio y promoción de estos productos.
ACTUACIONES EN NUESTRO PAÍS
En enero de 2003, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo 2003-2007, que está favoreciendo la labor coordinada de todas las administraciones en este terreno.
Las actuaciones que se están llevando a cabo y sobre las que deben redoblarse los esfuerzos en los próximos años son:
• Prevenir la incorporación de nuevos fumadores, evitando que los no fumadores comiencen a fumar, especialmente los más jóvenes. Para ello, es fundamental el papel de la información y de la educación desde edades tempranas, con el ejemplo y ayuda de los padres, docentes, sanitarios y otros líderes sociales. También es necesario intervenir con instrumentos legislativos que protejan a los menores de 18 años de la publicidad, de la venta y del suministro de tabaco; que se controlen las máquinas expendedoras; y que se establezcan con claridad las limitaciones en la venta y el uso de estos productos.
• Retrasar la edad de inicio del hábito tabáquico resulta una medida de gran utilidad, no sólo por restar tiempo de exposición a los riesgos del consumo de tabaco, sino especialmente aconsejada para disminuir la probabilidad de comenzar y consolidar el hábito y dependencia.
• Ayudar a la población fumadora al abandono de la dependencia tabáquica, estimulando a los profesionales sanitarios por su papel de referentes y educador y asistencial, y facilitando a sus pacientes el consejo sanitario en Atención Primaria y Especializada.
• Potenciar los espacios sin humo, evitando la exposición de la población al aire contaminado por el humo del tabaco. Se debe conseguir hacer realidad que en los centros sanitarios no se fume, al igual que en los centros docentes y de la administración, para llegar progresivamente a los espacios compartidos del ámbito laboral. Para ello, el Ministerio está elaborando un proyecto de reglamentación para estudio y consenso con las Comunidades Autónomas y con los agentes sociales. Este proyecto permitirá ampliar el número de espacios sin humo contemplados en la legislación vigente y mejorar la ejecución y cumplimiento de la misma.
• Fomentar la norma social de no fumar, favoreciendo el respeto hacia la población no fumadora, estimulando el diálogo desde una posición asertiva contra el tabaco, y reforzando la actitud y las ventajas de no fumar.
• Convencidos de que es la mayor garantía de viabilidad, el Ministerio quiere facilitar la participación social, colaborando con colectivos profesionales y científicos, informando a la población de los daños que ocasiona el tabaquismo, fomentando la concienciación social y el movimiento ciudadano interesado en la prevención y control del tabaquismo, y ayudando a crear un estado de opinión basado en datos fiables y objetivos.
TABACO Y POBREZA
El lema elegido este año por la Organización Mundial de la Salud para conmemorar el Día Mundial sin Tabaco es “Tabaco y Pobreza”. Como subraya la OMS, el tabaco aumenta la pobreza de los individuos y de las familias. En general la población con menos recursos tiende a fumar más. De hecho, el 84% de los fumadores del mundo viven en países en vías de desarrollo. Incluso dentro de cada país, quienes más fuman y sufren la mayor parte de los problemas derivados del consumo de tabaco forman parte de los sectores de población más desfavorecida.
En España, se observan también diferencias según la situación laboral y clase social de los fumadores. Entre los hombres en situación de desempleo fuman el 52,1% diariamente, mientras que entre los ocupados sólo lo hacen el 42,2%. Los hombres que fuman a diario entre las clases sociales más altas representan el 33,9%, mientras que entre los trabajadores no cualificados son el 44%. Entre las mujeres, los datos son también similares (42,2% fuman diariamente entre las desempleadas y el 37% entre las que tienen trabajo). En los Estados miembros de la Unión Europea, los grupos que más fumaban en 2002 eran los desempleados (54%) y los trabajadores manuales (51%), cuando la media era de un 39%.
Según la OMS, el tabaco aumenta también la pobreza
de los países. No sólo empobrece a quienes lo
consumen, sino que también representa una carga financiera
importante para los países. Un mayor gasto en
atención sanitaria, pérdida de productividad por las
enfermedades que produce y por los casos de muerte prematura,
pérdidas en divisas y daños medioambientales son
algunos de los costes atribuibles al consumo de tabaco.