Fibromialgia

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Resumen

La fibromialgia (FM) es un síndrome crónico, de etiología desconocida, de evolución compleja y variable, que provoca dolor generalizado que en algunos casos puede llegar a ser invalidante. Afecta a las esferas biológica, psicológica y social del paciente y es un problema importante de salud por su prevalencia, morbilidad, alto índice de frecuentación y elevado consumo de recursos sanitarios. Es uno de los síndromes más representativos del dolor crónico no oncológico en la población, que afecta más a las mujeres y en la edad media de la vida. La prevalencia estimada de FM en los países desarrollados varía entre el 1 y el 4%.

La prevalencia calculada en la población española es del 2,7%, siendo de un 4,2% para el sexo femenino y de un 0,2% para el masculino.

La cobertura sanitaria del Sistema Nacional de Salud español es una de las más amplias de los sistemas públicos del mundo, garantizando a todos los usuarios, incluidos los afectados por fibromialgia, las prestaciones que precisan, aunque en la normativa vigente no se detallan prestaciones específicas para éstos ni para otros colectivos de pacientes. No obstante, al no existir criterios comunes sobre el diagnóstico y tratamiento de la FM para el conjunto del Sistema Nacional de Salud, se podrían estar originando diferencias en el abordaje de estos pacientes.

En esta Guía, publicada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, se recogen directrices acerca del diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia y se señala su impacto vital, familiar, sanitario y laboral, con la finalidad de difundirla entre los profesionales sanitarios, para avanzar en unas pautas comunes de actuación ante los afectados por esta patología.

El diagnóstico se realiza a través de la anamnesis y la exploración física. No existe ninguna prueba de laboratorio ni hallazgo radiológico específico de la FM, aunque puede ser conveniente realizar determinadas exploraciones complementarias, con objeto de descartar la coexistencia de otros procesos asociados. Para establecer el diagnóstico de fibromialgia, deben estar presentes :

1º. Una historia de dolor generalizado durante, al menos, tres meses. Considerándose dolor generalizado cuando existe dolor en alguna región del esqueleto axial y en, al menos, tres de los cuatro cuadrantes corporales o excepcionalmente sólo dos si se trata de cuadrantes opuestos respecto a los dos ejes de división corporal. El dolor se agrava con el estrés, el frío o la actividad física mantenida. Frecuentemente se acompaña de rigidez articular matutina, parestesias en manos y pies, fatigabilidad, astenia, alteraciones del sueño, cefaleas, acúfenos, inestabilidad, alteraciones de la concentración o memoria, disfunción temporomandibular, dolor miofascial y clínica compatible con colon irritable.

2º. Dolor a la presión en al menos 11 de 18 puntos bien definidos. En la FM la movilidad y el aspecto articular deben ser normales, a menos que coexista con otra enfermedad osteoarticular de cualquier tipo.

Impacto de la Fibromialgia

Impacto vital: la esperanza de vida no está alterada pero puede estar afectada de manera importante la capacidad funcional, con limitación de las actividades de la vida diaria. Esta situación no tiene por qué ser progresiva e irrecuperable.

Impacto familiar: Destaca la ausencia de estudios diseñados a este fin, por lo que se desconoce cuatro aspectos fundamentales: el grado de disrupción familiar desde el punto de vista psicoafectivo, las cargas y las pérdidas económicas familiares y el patrón de conducta familiar y su repercusión.

Impacto laboral: Un alto porcentaje de pacientes está en incapacidad laboral. Se desconoce el porcentaje exacto en situación de incapacidad laboral permanente.

Impacto sobre el Sistema Sanitario: La dificultad que en ocasiones existe para llegar al diagnóstico puede ser causa de que sólo tras un largo peregrinar del paciente por los servicios sanitarios se llegue al diagnóstico definitivo. Un mejor conocimiento del diagnóstico y tratamiento precoces, disminuiría la carga asistencial que estos pacientes suponen y sus costes económicos. La FM parece ser uno de los procesos crónicos asociados a mayor consumo de tratamientos farmacológicos.

Estrategias terapéuticas

No existe un tratamiento definitivo. Las medidas que se aconsejan son sintomáticas y van dirigidas a mejorar la calidad de vida, la capacidad de afrontar los síntomas y el bienestar psicológico. Las terapias son más eficaces si se aplican de forma conjunta y coordinada, y conciernen:

1. Medidas educacionales y sociales

El paciente y su familia deben ser informados desde el principio sobre las características del síndrome, desdramatizando la evolución, aportando expectativas positivas y potenciando su colaboración con las terapias mediante la confianza en una probable mejoría. Los enfermos deben conocer que las limitaciones físicas y psicológicas que soportan dependen, en parte, de su capacidad de control sobre el estado emocional y la sintomatología dolorosa.

2. Tratamiento farmacológico

Al no haber fármacos específicos para la FM, el tratamiento de estos pacientes debe ir dirigido hacia dos objetivos: el control del dolor y el control de otros síntomas.

  • Control del Dolor: Ningún fármaco se comporta como un analgésico absolutamente eficaz para estos pacientes. Los antidepresivos tricíclicos son los fármacos más eficaces, siendo la amitriptilina el medicamento de elección. Si no existe buena respuesta, el tramadol ha demostrado efectividad. Los opioides y los antiinflamatorios no esteroideos no son efectivos. El paracetamol tiene poca efectividad.
  • Control de otros síntomas: Es imprescindible individualizar el tratamiento en cada caso, buscar el fármaco o la combinación más adecuada, introducir los tratamientos progresivamente y explicar con claridad al paciente lo que se espera de ellos. Los pacientes con FM manifiestan con mucha frecuencia intolerancias farmacológicas múltiples.

3. Tratamiento rehabilitador y físico

El tratamiento, individualizado y adaptado al paciente, requiere una participación activa, es sintomático y se basa fundamentalmente en disminuir la hipertonía muscular y conseguir relajación para paliar el dolor miotendinoso. De los diversos métodos que se utilizan habitualmente, la práctica de ejercicio es el de mayor evidencia de efectividad.

4. Tratamiento psicológico

Existe un amplio consenso en considerar que los factores psicológicos desempeñan un importante papel tanto en el inicio como en el mantenimiento de la FM. Así, por ejemplo, las creencias sobre el dolor (si es curable o no, de qué depende su control, etc.) influyen en su percepción y determinan las estrategias de afrontamiento a utilizar y la capacidad de adaptación al mismo. Existen numerosos estudios que demuestran la eficacia de la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento del dolor crónico y en el seguimiento de las prescripciones.

Estrategia de abordaje del paciente con FM

El diagnóstico y tratamiento de los pacientes con afectación vital leve o moderada, con buena respuesta al tratamiento, así como el seguimiento de todos los pacientes, puede ser asumido por el médico de familia, que podrá derivar a atención especializada según algunos criterios (duda diagnóstica razonable, afectación vital severa, falta de respuesta al nivel terapéutico, intolerancia e hipersensibilidad a los fármacos). Es necesaria una buena coordinación entre primaria y especializada, y la elaboración de protocolos específicos en las áreas de salud y sus hospitales de referencia.

Conocimiento y actitud social ante la FM

Los pacientes de FM se enfrentan al desconocimiento profundo del síndrome por parte de la sociedad. Una dificultad para ellos es la valoración por la población que oscila entre la consideración del síndrome como una expresión de falta de voluntad o de ánimo para afrontar las dificultades de la vida diaria por parte del paciente y la consideración del mismo como un problema de índole psicológica de menor entidad. En ambos casos, esta valoración conduce a una infraestimación del potencial invalidante de la FM, lo que supone un obstáculo añadido para el paciente en sus esfuerzos por superar las dificultades que la misma introduce en aspectos básicos de su vida relacional diaria.

Ya que el mantenimiento de una actividad laboral compatible con la evolución de la FM es de gran ayuda para el paciente en el curso del proceso, la conservación de la máxima integración en las empresas de estos pacientes es muy importante. Esto requiere una estrecha coordinación de los servicios asistenciales con los servicios de salud laboral y los servicios de recursos humanos de las empresas. El evitar un prematuro e inadecuado cese en la actividad laboral puede contribuir decisivamente a una mejoría en el pronóstico.