Recomendaciones

Formación de pregrado

  • Analizar los objetivos y contenidos curriculares en promoción y educación para la salud de las diferentes titulaciones universitarias del ámbito de las ciencias sociales, especialmente los de las ciencias de la salud y la educación.

  • Determinar las titulaciones universitarias, que por la función social que se espera de ellas, deban incluir, en su itinerario formativo, objetivos y contenidos de promoción y educación para la salud, considerando como prioritarias las titulaciones de magisterio, medicina, enfermería, trabajo social, pedagogía, psicología y farmacia.

  • Definir con precisión los objetivos y contenidos curriculares en promoción y educación para la salud de manera que se garantice una formación homogénea y equitativa de todos los futuros profesionales.

Formación de postgrado

  • Establecer y consensuar criterios de calidad de la formación de postgrado para que puedan ser utilizados por los distintos oferentes de la formación y contribuyan, con ellos, a mejorar la calidad de la misma. Y, al mismo tiempo, se categoricen las ofertas formativas en base a su calidad.

  • Determinar los contenidos mínimos para acceder a las diferentes titulaciones en promoción y educación para la salud, que garanticen la homogeinización de las distintas titulaciones, según contenidos, créditos, metodología y evaluación.

  • Publicación de un catálogo general de oferta formativa en promoción y educación para la salud en el que se contemplen las variables siguientes:

    • Institución u organismo responsable.

    • Titulación reconocida, que se obtiene.

    • Destinatarios y criterios de selección.

    • Contenidos.

    • Carga lectiva (créditos).

    • Sistema de evaluación.

    • Clasificación de calidad (requisitos que cumple según criterios establecidos).

  • A la hora de valorar las acciones de formación de postgrado, algunos criterios de buena praxis son especialmente importantes:

    • Planificación de modalidades que incluyan una parte importante presencial y estrategias orientadas a la capacitación.

    • Equipo docente interdisciplinar implicando a las principales disciplinas que hacen aportaciones a la promoción de salud. Sociología, pedagogía, medicina, enfermería, trabajo social, pedagogía, periodismo…

    • Oferta a todas las titulaciones relacionadas con la promoción de salud.

    • Análisis detallado de la situación para atender a las necesidades de los servicios que emplearán a los futuros especialistas, incluyéndolos en este análisis.

    • Objetivos que capaciten para el desarrollo de tareas. áreas de contenidos fundamentales: 1. Bases teóricas de la promoción de salud, 2. áreas de intervención desde una perspectiva biopsicosocial, 3. Preparación y realización de intervenciones en promoción de salud, 4. Funciones de referencia y gestión en promoción de salud.

    • Metodologías de pedagogía activa, basadas en estrategias de aprendizaje significativo, partiendo de su experiencia y orientadas desde modelos de buena práctica.

    • Evaluación de resultados, procesos y estructura, realizadas por participantes, docentes e instituciones..

Formación continuada

  • El desarrollo de los programas de formación continuada en promoción y educación para la salud son competencia de las instituciones que tienen que garantizar la calidad y el correcto funcionamiento de los servicios sanitarios, sociales y centros educativos, en los cuales, la promoción y educación para la salud es un área integrada en sus objetivos y funcionamiento.

  • La formación en promoción y educación para la salud debe integrarse en los planes de formación continuada de las instituciones correspondientes (unidades de docencia, Planes de formación del profesorado…). Esto permitirá que: disponga de la continuidad y prioridad necesaria para producir un efecto en la práctica de los profesionales y agentes implicados en la promoción de salud; la elección de las estrategias formativas estén contextualizadas a cada zona; y se establezca una estructura y red de apoyo que facilite el aprovechamiento de los recursos y el seguimiento y evaluación.

  • Las modalidades de formación en formación continuada deben ser diversificadas para adecuarse a los diferentes contextos, necesidades de formación e itinerarios formativos. Se pueden identificar las siguientes modalidades de formación:

    • Actividades de información y sensibilización: encuentros, jornadas, intercambios de experiencias... .

    • Formación básica: intervenciones generales sobre conceptos, metodología y contenidos globales de las intervenciones de promoción y educación para la salud

    • Formación específica: intervenciones monográficas sobre diversas áreas de intervención y/o dirigidas a colectivos específicos.

    • Formación en servicio o ligada a las intervenciones: actividades de formación y asesoría de los equipos de trabajo en los centros.

    • Formación en base a proyectos o tareas. La tarea o proyecto se convierte en el vehículo para la adquisición de los objetivos.

  • Una de las modalidades fundamentales de la formación continuada es la formación en servicio o ligada al desarrollo de determinadas intervenciones. Permite perfeccionar y supervisar en la práctica los seis tipos de intervención citados y trabajar las tres áreas más frecuentes de intervención: problemas de salud, estilos de vida y transiciones vitales.

  • Las estrategias formativas más útiles en formación continuada son mayoritariamente presenciales, experenciales y orientadas a la práctica. Se debe alcanzar un equilibrio entre los tiempos suficientes para alcanzar las necesidades y los espacios adecuados a los criterios de gestión de los servicios, respondiendo a las necesidades e intereses de las instituciones y las y los profesionales.

  • Es necesario establecer una asignación económica que garantice el desarrollo de los programas de formación que se deben considerar una inversión que aumenta el capital humano y mejora la eficacia y calidad de las intervenciones de educación y promoción de salud. Los programas de educación y promoción de salud que se pongan en marcha deben contemplar la financiación necesaria para formación de los profesionales. Se propone que se reserve un 10 % del presupuesto para realizar el análisis de las necesidades de formación y desarrollar la evaluación de los planes y programas de formación.

  • Establecer modalidades de acreditación para los distintos sectores profesionales de acuerdo con las comisiones de formación continuada. Los sistemas actuales de acreditación de la formación continuada pueden dificultar una formación intersectorial e interprofesional. Las actividades profesionales de formación continuada en educación y promoción de salud deben incluirse en los sistemas de información e indicadores de los programas de gestión sanitarios. Es importante desarrollar sistemas que incentiven la actualización y la formación continuada en educación y promoción de salud de los profesionales.

  • Para valorar las propuestas y acciones formativas en la formación continuada, algunos criterios de buena praxis pueden resultar especialmente útiles:

    • Análisis preciso de la situación y necesidades de formación, teniendo en cuenta especialmente las funciones y tareas que las y los profesionales deben desempeñar, para rentabilizar al máximo el tiempo de formación.

    • Dirigirla a diferentes profesionales y agentes de salud que trabajan en un mismo territorio en conjunto, puede ser útil en muchas situaciones para compartir modelos teóricos y prácticos y facilitar redes intersectoriales y de acción social favorecedoras de los procesos de promoción de salud. Los actuales sistemas de acreditación de la formación sanitaria continuada pueden ser un obstáculo.

    • Formular objetivos pertinentes a las necesidades detectadas, especialmente operativos y orientados a tareas prácticas concretas. Las áreas de contenidos prioritarias suelen ser: 1. Bases teóricas de la educación y promoción de salud, 2. Áreas de intervención en promoción de salud desde enfoques biopsicosociales y 3. Preparación y realización de intervenciones de educación y promoción de salud.

    • La planificación de la formación continuada permite un desarrollo descentralizado, de carácter modular que pueda adaptarse a los diferentes itinerarios formativos, facilitando la progresión de los conocimientos, habilidades y destrezas desde los más generales a los más específicos y adecuados al contexto de los centros y servicios donde desarrollen su práctica los profesionales.

    • Estrategias de aprendizaje significativo que partan especialmente de la experiencia previa y metodologías didácticas activas basadas en experiencias y modelos de buena práctica.

    • Evaluar los resultados en términos de logros de objetivos formativos y también del impacto, cuando sea posible, llevando a cabo seguimiento, asesoramiento y registros de las actividades de educación y promoción puestas en marcha.

Oportunidades de desarrollo de la formación en promoción de la salud

Una vez analizadas las necesidades, los contenidos, la metodología, incluso la evaluación, el objetivo de este apartado es ofertar algunas recomendaciones que puedan ser de utilidad para introducir la promoción en las distintas opciones que habitualmente se vienen produciendo en la realidad formativa de la etapa actual. 

1. Respecto al tiempo de pre-grado

  • La promoción de la salud debe impregnar el espacio curricular correspondiente a la medicina preventiva en la formación médica y de enfermería. Los alumnos de 5.º y 6.º de Medicina y 3.º de Enfermería deberán incorporar la promoción en el espacio formativo correspondiente a la salud pública.

  • En las áreas disciplinarias de las ciencias de trabajo social, psicología y pedagogía, deberán ofertarse opciones optativas relacionadas con la salud publica, la promoción de la salud, y la educación para la salud.

  • Cualquier curso instrumental de carácter complementario puede presentar contenidos en educación para la salud e intersectorialidad, como técnicas de aplicación de programas.

2. Respecto al espacio de postgrado

  • Los cursos de doctorado o postgrado referido a disciplinas del sector salud o del trabajo social, deberán combinar aspectos de salud pública, promoción de la salud y educación para la salud.

  • Existen colectivos de especial atención para la formación en promoción de salud en el postgrado: educadores, psicólogos, sociólogos, pedagogos periodistas, preocupados y/o vinculados en su trabajo cotidiano con la salud. Médicos, enfermeros y trabajadores de los distintos niveles de la administración con tareas relacionadas con la salud pública.

  • Los cursos modulares y los master en salud pública, de las escuelas de salud pública o institutos de estudios de la salud autonómicos, prestarán especial atención en equilibrar la formación en gestión y epidemiología con aspectos de promoción de la salud.

  • Los master y actividades de escuelas de verano constituyen también una oportunidad para la introducción de formación en promoción de la salud.

3. Respecto a la formación continuada:

  • Aquellas instituciones donde esté reglada la formación continuada que tenga que ver con los problemas prevalentes de la salud, sobre todo en aquellos de tipo relacional y social, como son el ámbito educativo, la atención primaria de salud, algunos sectores y niveles de la Administración Pública; en todos ellos es posible ir ampliando progresivamente el espacio dedicado a la formación en promoción de salud.

  • La participación en planes integrales y programas intersectoriales deberá ser sustentada en su desarrollo por formación a profesionales de distintos sectores con aspectos de Salud Pública, Promoción y Educación para la Salud.