Recomendaciones de Vacunación

Durante el siglo XX la vacunación ha sido una de las medidas de mayor impacto en salud pública, ya que con su administración se ha conseguido disminuir la carga de enfermedad y la mortalidad por enfermedades infecciosas en la infancia. Con excepción del acceso al agua potable, no ha habido otra medida preventiva o terapéutica, ni siquiera los antibióticos, que haya tenido mayor efecto en la reducción de la mortalidad de la población de todo el mundo. Durante los últimos 200 años, desde el descubrimiento de la vacuna de la viruela por E. Jenner, la vacunación ha controlado, al menos en algunas partes del mundo, enfermedades que causaban gran morbi-mortalidad; ha conseguido, por primera vez en la historia, la erradicación mundial de una enfermedad: la viruela en 1980; ha conseguido interrumpir la circulación de un agente infeccioso en varios continentes: la circulación del poliovirus salvaje se ha interrumpido en la Región de las Américas en 1990, en el Pacífico Occidental en el año 2000 y en la Región Europea en el año 2002 y se está próximo a lograr la erradicación mundial de la poliomielitis para el año 2005. Se estima que la introducción de las vacunas en el mundo ha evitado anualmente 5 millones de muertes por viruela, 2,7 millones por sarampión, 2 millones por tétanos neonatal, 1 millón por tos ferina, 600.000 por poliomielitis paralítica y 300.000 por difteria. Desde 1900 a 1973 se produjo un uso masivo de vacunas, fundamentalmente en países desarrollados (viruela, tuberculosis (BCG), difteria-tétanos-pertussis (DTP), vacunas atenuadas e inactivadas contra la poliomielitis (VPO, VPI) y vacuna contra el sarampión). En 1974, la Organización Mundial de la Salud (OMS) implanta el Programa Ampliado de Inmunización, PAI (Expanded Programme on Immunization, EPI), con el objetivo de hacer llegar la vacunación a los países en desarrollo; dicho programa incluye la vacunación de tuberculosis (BCG), difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis y sarampión. En 1993 se incluye en dicho programa la vacunación de hepatitis B y de fiebre amarilla en aquellos países en los que la enfermedad es endémica. En 1998 se introdujo en el PAI la vacuna de Haempohilus influenzae tipo b (Hib). El descubrimiento en 1955 de las vacunas frente a la poliomielitis, oral e inactivada, y el inicio de su empleo masivo, bien de forma rutinaria o mediante campañas específicas de vacunación, fue el comienzo de la puesta en marcha de programas de vacunación en principio dirigidos a la población infantil con el objetivo de lograr una amplia inmunidad de la población que permitiera el control de la infección. Las políticas poblacionales de la vacunación son por lo tanto muy recientes, lo que significa que en el momento actual tenemos algunas cohortes de población adulta, justamente anteriores a las cohortes vacunadas, que no se beneficiaron de esta medida de control y, en muchos casos, se les dificultó entrar en contacto, a la edad en que era habitual, con el agente infeccioso y desarrollar la enfermedad y la inmunidad consecuente. Estas cohortes presentan unos porcentajes más o menos importantes de personas susceptibles que en algunos casos son los responsables de la persistencia de brotes de estas enfermedades sometidas a programas de vacunación. Algunas vacunaciones administradas en la infancia, no inducen inmunidad duradera para toda la vida, por lo que si los programas no se refuerzan con dosis posteriores al cabo de los años, las personas vacuna-das se vuelven de nuevo susceptibles y por lo tanto con riesgo de enfermar. Es pues de gran importancia, extender las políticas o recomendaciones de vacunación a estos grupos de población con el fin de complementar los programas de vacunación infantil y reforzar su impacto en el control de la infección. A efectos de este documento, se consideran incluidos en las recomendaciones de vacunación a partir de los 16 años, edad en que finaliza las recomendaciones de vacunación del calendario infantil.

Documento Aprobado por la Comisión de Salud Pública, con fecha: 29 de septiembre de 2004.

  • Recomendaciones de Vacunación en Adultos. Año 2004 Archivo pdf.  Se abrirá en una nueva ventana.

 

Este documento sustituye al capítulo 2.1. Vacuna de difteria y tétanos del documento "Vacunación en Adultos. Recomendaciones." de 2004. El capítulo va dirigido a todos los trabajadores de Salud Pública y profesionales sanitarios que utilizan las vacunas como herramienta de prevención y/o tratamiento. En este documento, el término "adulto" incluye a los adolescentes una vez superada la edad del calendario de vacunación infantil.

Documento Aprobado por la Comisión de Salud Pública, con fecha: 18 de febrero de 2009

  • ( Actualización Capítulo 2.1. Vacuna de Tétanos y Difteria. Año 2009 Archivo pdf.  Se abrirá en una nueva ventana. )